miércoles, 18 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD, LUCÍA.

El otro día fui a hacer un análisis de sangre.

La misión era sencilla. Tender el brazo, conocer a Lucía e intentar no desmayarme como lo hice en otras ocasiones.

Hacer un simple análisis se convierte para mi en una auténtica odisea teniendo en cuenta los desmayos de veces anteriores, las vías que me tienen que poner o los nervios y la grima que me provocan las agujas teniendo en cuenta que o no tengo venas o no se ven.

Bueno, al grano, porque mis venas no es el tema. El tema es Lucía.

Cuando me tocó el turno y entré a extracciones allí estaba ella, pelo castaño, gafas y sonrisa infinita. Se levantó enérgicamente de la silla y me indicó con aspavientos que me sentara en frente. Me había tocado allí.

Lucía me inspiró tranquilidad, me habló con la dulzura de quien tiene  hijos pequeños  y me provocó una sensación de seguridad que no había tenido nunca en una situación así.

Hablaba y hablaba porque creo que captó que algo pasaba y en menos de nada me dijo que ya habíamos terminado.
No hubo desmayos, no hubo vías, no hubo nervios, no hubo nada.

Gracias Lucía. Seguro que para ti no fue importante, seguro que tú dirás que haces tu trabajo y pensarás que no hay nada que agradecer, pero sí lo hay créeme, sí lo hay.

Un profesional lo es, al menos para mi, desde varios prismas, el laboral y el personal.
No me vale de nada que seas un grande de España si te acompaña siempre una mala cara, si frunces el ceño a la mínima, si generas malestar, o si tu sonrisa no te sale del corazón.
Hay determinados sectores además donde ese buen gesto es más que fundamental, el colectivo médico por ejemplo.
Si supierais lo que ayudáis, lo que tranquilizáis, lo que mejora la carga...llevaríais la sonrisa tatuada...

Cuando salí de allí, me sentí tan agradecida que quise demostrárselo de alguna manera.
Antes de marchar le pregunté su nombre. Me miró extrañada pero me dijo " Lucía".

Salí de aquella sala pensando en cómo iba a ser mi pequeño homenaje hacia ella, diseñando en mi cabeza su premio.
Y voilá!
No podía ser de otra forma...

Cuando volví para dársela me dio vergüenza y decidí que el mensajero enviado fuera el chaval que está a la entrada de la sala de extracciones. Me miró sorprendido y quiso ir a llamarla. Cuando le dije que no la conocía de nada, con sorpresa me preguntó:

- Entonces, qué le digo??
- Pues dile...que Feliz Navidad Lucía.





2 comentarios:

  1. Sonreír debería ser una recomendación de la Organización Mundial de la Salud!!!
    También es cierto que ser amable es más fácil cuando el que tienes delante también lo es, y que la sonrisa se contagia...y la tuya se refleja en cualquiera que te mire :)
    #TomaPiropo

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  2. parece que nos gustamos....qué coño! nos gustamos!! JAJAJAJ

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