sábado, 17 de diciembre de 2011

ESTÁS SEGURO DE QUE ES TAN FÁCIL?

Ayer murío el inventor de la fregona. Estoy convencida  de que cuando este buen hombre decidió ponerle un palo a la bayeta que existía hasta entonces, algún iluminando le menospreció, le pareció ridículo o pensó para sus adentros..."menuda tontería,eso también puedo hacerlo yo".
Coooñoooo!!! Y cómo no lo hiciste??
Cómo no aprovechaste tu  la lado visionario, tu olfato comercial, como no viste que ahí había mercado, como no decidiste hacerte rico?
No menosprecies el trabajo de los demás y si crees que tú tambíen puedes hacerlo, ¿a qué esperas?

viernes, 16 de diciembre de 2011

LA ISLA DE LAS DOS CARAS

La tribu de los Mokokos vivía en el lado malo de la isla de las dos caras. Los dos lados, separados por un gran acantilado, eran como la noche y el día. El lado bueno estaba regado por ríos y lleno de árboles, flores, pájaros y comida fácil y abundante, mientras que en el lado malo, sin apenas agua ni plantas, se agolpaban las bestias feroces. Los mokokos tenían la desgracia de vivir allí desde siempre, sin que hubiera forma de cruzar. Su vida era dura y difícil: apenas tenían comida y bebida para todos y vivían siempre aterrorizados por las fieras, que periódicamente devoraban a alguno de los miembros de la tribu.
La leyenda contaba que algunos de sus antepasados habían podido cruzar con la única ayuda de una pequeña pértiga, pero hacía tantos años que no crecía un árbol lo suficientemente resistente como para fabricar una pértiga, que pocos mokokos creían que aquello fuera posible, y se habían acostumbrado a su difícil y resignada vida, pasando hambre y soñando con no acabar como cena de alguna bestia hambrienta.
Pero quiso la naturaleza que precisamente junto al borde del acantilado que separaba las dos caras de la isla, creciera un árbol delgaducho pero fuerte con el que pudieron construir dos pértigas. La expectación fue enorme y no hubo dudas al elegir a los afortunados que podrían utilizarlas: el gran jefe y el hechicero.
Pero cuando estos tuvieron la oportunidad de dar el salto, sintieron tanto miedo que no se atrevieron a hacerlo: pensaron que la pértiga podría quebrarse, o que no sería suficientemente larga, o que algo saldría mal durante el salto... y dieron tanta vida a aquellos pensamientos que su miedo les llevó a rendirse. Y cuando se vieron así, pensando que podrían ser objeto de burlas y comentarios, decidieron inventar viejas historias y leyendas de saltos fallidos e intentos fracasados de llegar al otro lado. Y tanto las contaron y las extendieron, que no había mokoko que no supiera de la imprudencia e insensatez que supondría tan siquiera intentar el salto. Y allí se quedaron las pértigas, disponibles para quien quisiera utilizarlas, pero abandonadas por todos, pues tomar una de aquellas pértigas se había convertido, a fuerza de repetirlo, en lo más impropio de un mokoko. Era una traición a los valores de sufrimiento y resistencia que tanto les distinguían.
Pero en aquella tribu surgieron Naru y Ariki, un par de corazones jóvenes que deseaban en su interior una vida diferente y, animados por la fuerza de su amor, decidieron un día utilizar las pértigas. Nadie se lo impidió, pero todos trataron de desanimarlos, convenciéndolos con mil explicaciones de los peligros del salto.
- ¿Y si fuera cierto lo que dicen? - se preguntaba el joven Naru.
- No hagas caso ¿Por qué hablan tanto de un salto que nunca han hecho? Yo también tengo un poco de miedo, pero no parece tan difícil -respondía Ariki, siempre decidida.
- Pero si sale mal, sería un final terrible – seguía Naru, indeciso.
- Puede que el salto nos salga mal, y puede que no. Pero quedarnos para siempre en este lado de la isla nos saldrá mal seguro ¿Conoces a alguien que no haya muerto devorado por las fieras o por el hambre? Ese también es un final terrible, aunque parezca que aún nos queda lejos.
- Tienes razón, Ariki. Y si esperásemos mucho, igual no tendríamos las fuerzas para dar este salto... Lo haremos mañana mismo
Y al día siguiente, Naru y Ariki saltaron a la cara buena de la isla. Mientras recogían las pértigas, mientras tomaban carrerilla, mientras sentían el impulso, el miedo apenas les dejaba respirar. Cuando volaban por los aires, indefensos y sin apoyos, sentían que algo había salido mal y les esperaba una muerte segura. Pero cuando aterrizaron en el otro lado de la isla y se abrazaron felices y alborotados, pensaron que no había sido para tanto.
Y mientras corrían a descubrir su nueva vida, pudieron escuchar a sus espaldas, como en un coro de voces apagadas:
- Ha sido suerte
- Yo pensaba hacerlo mañana
- ¡Qué salto tan malo! Si no llega a ser por la pértiga...
Y comprendieron por qué tan pocos saltaban, porque en la cara mala de la isla sólo se oían las voces resignadas de aquellas personas sin sueños, llenas de miedo y desesperanza, que no saltarían nunca...

¿TÚ SALTARÍAS?

Pedro Pablo Sacrístán.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero

Mario Benedetti.

viernes, 2 de diciembre de 2011

ALMA DE EMPRESARIA

Hoy pensé que a lo mejor esto de la venta vien en los genes pero en mi caso no me cuadra. Siempre pienso si somos más el producto de la herencia genética o de la eduación que nos dan nuestros padres. Lo más fácil ye pensar que mitad y mitad, pero también lo más tibio, porque hay mucho escrito al respecto y hay estudios que te dejan ojiplática..
Los hay que piensan que contra los genes no hay nada que hacer,( a mi esto siempre me sonó a excusa, aunque ya hay estudios que lo demuestran con ciertas adicciones) y los hay que confían en lo que llaman la influencia ambiental. Esto en realidad ye más vieyo que la Hilaria.( Por cierto quién será la Hilaria? Esto pa otra vez...)
Se ve que en el siglo 18 los filósofos ilustrados decian que al nacer nuestra mente era como una página en blanco,( la de algunos sigue siendo así, eso ye un hecho probado jeje) y que todo dependía del entorno en que una persona creciera.
El primu de Darwin,( os lo prometo) empezó ya a distinguir entre dos conceptos, naturaleza y entorno, y a su forma, más bien a la forma de la época, porque todavía no se hablaba de genes, acabó demostrando que el genio se hereda.
Claro, esto terminó mal porque tirando del hilo esti buen hombre acabó metiendose en jardines de imperalismo, clasismo y razas superiores. No, primu de Darwing, no te pases,no utilices la información como te convenga, ya te vale!
Tras esto y pa compensar llegó todo lo contrario:los hippies. paz, amor y el plus pal salón.
Aquí era cuando se hablaba de un hombre nuevo y de un mundo igualitario en el que todo era paz, amor y colectivismo, aquí el ser humano era totalmente moldeable por la educación y el adoctrinamiento.
Home bah,.,,ni tanto ni tan calvo!
Al final a mi gustame pensar como Mat Ridley. Ye un escritor cientifico británico que asegura en su libro "Qué nos hace humanos", que no hay rivalidad entre ambos aspectos, porque la función de los genes es precisamente interactuar con el ambiente, asi que por no complicanos y porque esto no ye "Science y nature" vamos a simplificar, dejalo pa prau como diz mi madre, a pachas como dicen los madriles o fifty fifty como dicen los molones.
Una abeja obrera cualquiera puede convertirse en abeja reina si tras nacer es alimentada con jalea real. Esto ye la esperanza pa algunos y el desastre pa otros, ta claro.
En mi caso los genes no determinaron nada porque no hay vena empresarial en la familia ni nadie que haya tirao por estos caminos inciertos.
Sólo recuerdo una historia que siempre cuenta mi madre pa dejame mal yo creo, que diz que estando ella y mi padre en una boda y siendo yo muy pequeña, de repente, notaron que no estaba, que faltaba, pero por eso de los guajes pensaron que taria jugando con el resto al lobo, como deciamos en Mieres, al escondite o qué se yo juegos infantiles que había antes.
La sorpresa fue cuando descubrieron que me había dedicao a meter en una caja todos los puros, todos los recuerdos horteras estos de las bodas( la gente no se entera que para un evento lo mejor ye un Maricuento jejejejejej), todos las tarjetas con los menús y todo lo que pillé susceptible de ser vendido.
Porque efectivamente a eso me dediqué en cuanto se despistaron... A vender!!
Cuando se enteraron y me descubrieron era tarde; yo amasaba ya una gran fortuna.
Yo creo que por esto de ser gordita, pequeña y con cara buena nadie me decia que no y soltaban la mosca de lo lindo.
Mi madre lo recuerda como una de las mayores vergüenzas que pasó nunca.
Jaajajajajajaj!! Yo sigo sin verle nada de malo.

Tengo un amigu que diz que sal mucho por la noche por culpa de un gen que tien..., pero eso ya os lo cuento otru día...

Besín volador!!!










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