jueves, 15 de septiembre de 2011

¿AMAR O DEPENDER?

Cuando le pregunté por qué no lo dejaba, me respondió entre apenada y esperanzada:
Es que le quiero..., pero voy al psicólogo y él me va a ayudar a desenamorame”

A veces escuchas cosas increíbles. Tan increíbles como creer en los unicornios, ver un ovni o caer al vacio sin red y sobrevivir.

Yo creo en el amor, por supuesto, pero no en el ideal romántico de las películas, no en las palabras que se lleva el viento, no en el amor infectado de adicción.

Tengo una amiga que dice que hay tres tipos de personas en esto de los sentimientos:los evasivos, los ansiosos y los seguros.
Dice que yo estoy entre los últimos, lo cual hace que a sus ojos sea una persona fuerte, casi indestructible, para ella sobrenatural.

Yo no me considero así, diría que soy una persona normal, que ha evolucionado es verdad, pero con los pies en la tierra y sana, muy sana, sin adicciones.

Ella buscaba el camino fácil, el alivio, pero no la cura y por eso iba al psicólogo.

Cuando se produce una revolución interior, cuando no queda más remedio que asistir a una reestructuración afectiva, si es real, siempre es dolorosa.
No hay ninguna pócima para acabar con el apego.

Mi experiencia me dice que no hay que esperar a "desenamorarse" para acabar una relación, cómo si a fuerza de voluntad y razón consiguieras el objetivo, no es así.
Si así fuera, a la inversa también funcionaría: nos enamoraríamos de quien quisiéramos,y no de quien pudiéramos, ya que a fuerza de voluntad lo conseguiríamos todo.

Cuando una persona es capaz de renunciar a la dignidad y quiere vivir perennemente en una relación dañina, algo falla en su interior.

Hoy leí que la epidemiología del apego es abrumante y que según los expertos la mitad de las consultas psicológicas se deben a problemas ocasionados o relacionados con la dependencia patológica interpersonal.

¿Qué puede llevar a una persona a resistir todo tipo de agravios y someterse de esta manera?
Hay verdader@s yonkis del amor, o de lo que ell@s llaman amor, claro está.

La tradición no ayuda mucho, el paradigma que se nos inculca es ,que el verdadero amor debe ir infectado de adicción.
Las películas ayudan menos: no puedo vivir sin ti, sin ti la vida no tiene sentido,lo eres todo para mi, sin ti me muero... y la televisión ya ni te cuento.

Alguno simplificará el asunto y concluirá que digo esto porque nunca he estado enamorada, pero lo que nunca he sido es una yonki del amor.
El drogadicto debe dejar el consumo pese a que su organismo no quiere hacerlo, debe pelear contra el impulso, porque sabe que no le conviene, pero mientras lucha y persiste la apetencia está ahí, quieta, punzante, dispuesta a atacar.

El desamor no se puede lograr por ahora, llegará después.
Primero hay que aprender a superar los miedos que se esconden detrás del apego,levantar la autoestima, aprender a respetarse, hacer estrategias para resolver problemas y sobre todo desarrollar el AUTOCONTROL.

Y todo esto tienes que hacerlo sin dejar de sentir lo que sientes por él. Nadie dijo que fuera fácil...

3 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con Maria en que Primero hay que aprender a superar los miedos que se esconden detrás del apego, trabajar nuestra autoestima, aprender a valorarse una misma, hacer estrategias para resolver problemas de la inutilidad que nos produce ese sufrimiento que no nos lleva a nada bueno. AUTOCONTROL, es una de las claves.

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  2. La medicina china es muy sabia y postula: "sin dolor no hay curación"

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  3. Muy cierto María. Se puede conseguir, pero nadie dijo q fuera fácil, ni sencillo.
    Buen post, muy buen blog.
    Te sigo.
    Si te apetece te invito a visitar el mío:
    http://auroraalvarez-a.blogspot.com/

    Saludos. Feliz fin de semana.


    Aurora

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