viernes, 23 de septiembre de 2011

EL SICARIO DEL AMOR

La realidad supera mil veces a la ficción. Hoy mientras desayunaba leí lo siguiente:

Un sicario brasileño se enamora de su víctima, finge su asesinato rociándola con keptchup y ambos huyen para vivir una bonita historia de amor”.

No son así las cosas, sicarios del mundo.
Si decides vivir en el filo de la navaja, si entregas tu vida a las películas de matones o si siempre quisiste ser portero de discoteca pero terminaste siendo sicario, por favor cumple con tu rol.
Los sicarios no se enamoran.
Si eres sicario no puedes tener mariposas en el estómago, no se puede detener el mundo cuando ves a tu Dulcinea, no te pueden hacer los ojos chiribitas de amor, ni puedes escuchar a Laura Paussini y menos a Eros Ramazzotti.

Por Dios,¡a dónde hemos llegado!! ¿Es que ya no quedan sicarios paisanos?

Para colmo la historia no termina bien, pues la esposa despechada descubre a los furtivos amantes besándose apasionadamente en una feria de la zona.

Yo me lo imagino en el Fontán, en Oviedo.
No sería la primera vez que yo contrato un sicario para acabar con más de uno.
Pero claro, yo tengo ojo, nunca se me ocurriría contratar a un sicario metrosexual, por ejemplo.
Temería que se distrajera probando potingues, que decidiera pasar por el gimnasio antes de nada, o que cancelara el trabajo porque tiene cita para depilarse.

Hay que saber a quien contratar y más cuando decides acabar con la vida de alguien. Eso tiene que ser fulminante, definitivo y por supuesto que no queden pruebas.

Yo elegiría para tal menester a un compañero de trabajo, sin duda es una buena elección.
Una persona tan quemada con el mundo, tan harta y tan hastiada que no le importara apretar el gatillo.
De hecho yo tengo un compañero que siempre lleva una mochila gris, un bulto muy sospechoso del que nunca se separa y que reposa sobre sus hombros a modo de joroba como si formara parte de ellos.

Él es el elegido. Es perfecto. Callado, ausente, de esa gente que no mira,que más bien sospecha, taciturno y feo muy feo.
El lunes se lo diré, le haré partícipe de mis planes, le comentaré mi siguiente objetivo y espero que lleguemos a un acuerdo.
Ha de ser pronto, antes de que tire de la anilla. Es lo que pienso cada mañana cuando le veo entrar por la puerta con su mochila gris.
Algún día todos saldremos volando.

jueves, 15 de septiembre de 2011

¿AMAR O DEPENDER?

Cuando le pregunté por qué no lo dejaba, me respondió entre apenada y esperanzada:
Es que le quiero..., pero voy al psicólogo y él me va a ayudar a desenamorame”

A veces escuchas cosas increíbles. Tan increíbles como creer en los unicornios, ver un ovni o caer al vacio sin red y sobrevivir.

Yo creo en el amor, por supuesto, pero no en el ideal romántico de las películas, no en las palabras que se lleva el viento, no en el amor infectado de adicción.

Tengo una amiga que dice que hay tres tipos de personas en esto de los sentimientos:los evasivos, los ansiosos y los seguros.
Dice que yo estoy entre los últimos, lo cual hace que a sus ojos sea una persona fuerte, casi indestructible, para ella sobrenatural.

Yo no me considero así, diría que soy una persona normal, que ha evolucionado es verdad, pero con los pies en la tierra y sana, muy sana, sin adicciones.

Ella buscaba el camino fácil, el alivio, pero no la cura y por eso iba al psicólogo.

Cuando se produce una revolución interior, cuando no queda más remedio que asistir a una reestructuración afectiva, si es real, siempre es dolorosa.
No hay ninguna pócima para acabar con el apego.

Mi experiencia me dice que no hay que esperar a "desenamorarse" para acabar una relación, cómo si a fuerza de voluntad y razón consiguieras el objetivo, no es así.
Si así fuera, a la inversa también funcionaría: nos enamoraríamos de quien quisiéramos,y no de quien pudiéramos, ya que a fuerza de voluntad lo conseguiríamos todo.

Cuando una persona es capaz de renunciar a la dignidad y quiere vivir perennemente en una relación dañina, algo falla en su interior.

Hoy leí que la epidemiología del apego es abrumante y que según los expertos la mitad de las consultas psicológicas se deben a problemas ocasionados o relacionados con la dependencia patológica interpersonal.

¿Qué puede llevar a una persona a resistir todo tipo de agravios y someterse de esta manera?
Hay verdader@s yonkis del amor, o de lo que ell@s llaman amor, claro está.

La tradición no ayuda mucho, el paradigma que se nos inculca es ,que el verdadero amor debe ir infectado de adicción.
Las películas ayudan menos: no puedo vivir sin ti, sin ti la vida no tiene sentido,lo eres todo para mi, sin ti me muero... y la televisión ya ni te cuento.

Alguno simplificará el asunto y concluirá que digo esto porque nunca he estado enamorada, pero lo que nunca he sido es una yonki del amor.
El drogadicto debe dejar el consumo pese a que su organismo no quiere hacerlo, debe pelear contra el impulso, porque sabe que no le conviene, pero mientras lucha y persiste la apetencia está ahí, quieta, punzante, dispuesta a atacar.

El desamor no se puede lograr por ahora, llegará después.
Primero hay que aprender a superar los miedos que se esconden detrás del apego,levantar la autoestima, aprender a respetarse, hacer estrategias para resolver problemas y sobre todo desarrollar el AUTOCONTROL.

Y todo esto tienes que hacerlo sin dejar de sentir lo que sientes por él. Nadie dijo que fuera fácil...

jueves, 1 de septiembre de 2011

TODO CAMBIA,NADA ES

Cuando comes comes, cuando duermes duermes y cuando duele duele, pero el dolor compartido hace menos ruido. Gracias a todos por estar ahí, por el apoyo incondicional , por los abrazos callados, por las palabras amables y por insistir en  hacerme saber que todos esos besos voladores que tiré al aire llegaron, incluso hasta había algun coleccionista que no le importaba tenerlos repes  y guardaba en una bolsa todos los que cazaba al vuelo cuando llegaban las 20:30 de la tarde y terminaba el programa.
No se por qué me habéis dado tanto cariño, pero gracias. 
Hoy 1 de Septiembre comienza una nueva etapa para mi, ya no estaré al frente de Conexión Asturias cada tarde, pero no tengo ninguna duda de que este final es el principio de una nueva etapa, de una nueva vida.
Me voy contenta, con la mochila llena de proyectos y con mucha ilusión.
Un beso cuentistas!